
Definimos el amor como algo sublime.
Y el desamor... ¿en qué lugar queda?
Y el desamor... ¿en qué lugar queda?
Vivimos rendidos ante las magnificencias y virtudes del amor: escribimos, leemos, adoramos los efectos de este dios desde hace siglos ...Los mismos siglos que llevamos blasfemando contra el antagónico desamor, del que es tan difícil explicar sus causas. Del desamor sólo nos preocupa su veneno.
De nuevo, David Hidalgo, el Poeta, nos ofrece su visión sobre el (des)amor y sus (d)efectos:
El amor es usar desodorante,
peinarte bien, plancharte la camisa,
dar al espejo tu mejor sonrisa,
bajar las escaleras galopante;
con bombones o flores por delate,
parecer puntual, llegar con prisa,
dar al espejo tu mejor sonrisa,
bajar las escaleras galopante;
con bombones o flores por delate,
parecer puntual, llegar con prisa,
esperarla, salir, tirar de visa
en el cine, en el pub, el restaurante;
recibir por la noche tu castigo:
un beso en la mejilla: eres su amigo;
desear que un cuchillo se te clave,
maldecir amistades tan fraternas
y volver con el rabo entre las piernas.
Esto es Amor. Quien lo probó, lo sabe.
en el cine, en el pub, el restaurante;
recibir por la noche tu castigo:
un beso en la mejilla: eres su amigo;
desear que un cuchillo se te clave,
maldecir amistades tan fraternas
y volver con el rabo entre las piernas.
Esto es Amor. Quien lo probó, lo sabe.