
... Definitivamente,no me acostumbro a cumplir años...
Al maestro Ángel González le pasaba lo mismo:
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso
menos cierto, confuso
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí,
deshilachado y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.